Las palabras duelen, pero en los pasillos de este colegio, el dolor no es invisible: abre grietas reales en las paredes, en el suelo y en la piel. Casi todos miran hacia otro lado, fingiendo que no pasa nada. Pero las grietas siguen creciendo y amenazan con destruirlo todo. ¿Seguirás siendo un simple espectador o te convertirás en Vigilante?